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OXFAM Y MSF: APAGAR O ENCENDER LA LUZ DE LA BONDAD

 

Oxfam y Médicos Sin Fronteras admiten casos de abusos sexuales en sus filiales españolas

 

Duele pensar en la noticia. Al leerla una parte de nuestra alma se estremece al imaginar el sufrimiento infringido a través de los actos descritos en la misma. El deterioro de la imagen de las organizaciones sin ánimo de lucro y, sobre todo, de las personas que trabajan en ellas, hace que la renuncia profesional se convierta en el pequeño acto de dignidad al que pueden acudir los responsables de evaluar los actos cometidos.

Ante esta situación, las reacciones no se han hecho esperar: en tan sólo días, la filial española del Oxfam ha recibido más de 1.200 peticiones de baja de donantes.

Como donantes, al transferir parte de nuestro dinero a una entidad de este tipo, atendemos a un impulso interno de apoyar las nobles ideas que promueve. Por ello, es comprensible la indignación del donante al sentir que sus expectativas se vean ensuciadas de tal manera.

Sin embargo, es preciso matizar que estas organizaciones, como cualquier otra, están formadas por personas. De hecho, en las organizaciones que ahora han perdido notablemente su credibilidad, miles de personas, diariamente han apoyado la idea con la que el donante se había comprometido para transferir su dinero y juntos han sido capaces de materializar infinidad de proyectos. Por ello, acudir a la reflexión para que la baja de los donantes sea constructiva es clave. Acudir a la separación a través de la crítica podría poner en tela de juicio las ideas que apoyábamos. Y, sus consecuencias atroces: sentir una desconfianza profunda hacia la bondad del ser humano que nos lleve a generalizar este tipo de actuaciones y, por ende, desconfiar de las personas que trabajan para este tipo de entidades sin ánimo de lucro.

De esta manera, creemos que la reflexión debe ayudarnos para seguir apoyando aquellas ideas con las que nos habíamos comprometido como donantes. Para ello, acudir a la empatía nos permitirá entender que, muy a nuestro pesar, el lado oscuro del ser humano existe, también en este tipo de organizaciones. En tales situaciones, los seres humanos tenemos el privilegio de acudir al aprendizaje como bálsamo para acompañar el dolor que nos provocan situaciones como las descritas. La vida, como punto de inflexión, nos confronta con este tipo de situaciones para que tomemos una decisión: protegernos y preocuparnos para que no nos vuelvan a hacer daño o, abrirnos a la comprensión para mantener el compromiso con nosotros mismos a pesar de las circunstancias (que en ningún caso controlamos). Tomar una u otra alternativa nos permitirá apagar o encender la luz de la bondad del ser humano en la oscuridad de las sombras que le rodean y que tan bien nos acercó Carl Gustav Jung.

24 febrero, 2018 CIBERESPACIO

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