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26. LA CONJURA DE LOS NECIOS: La intrahistoria

La conjura de los necios es una novela de John Kennedy Toole, publicada póstumamente en 1980 y ganadora del premio Pulitzer en 1981.

En la novela, Ignatius J. Reilly es un ser inadaptado y anacrónico que sueña con que su moral reine en el mundo. Para ello, y con la intención de ser escuchado en un mundo en el que se siente un incomprendido, dedica la mayor parte de su tiempo a escribir cientos de cuadernos en los que plasma su visión. Asimismo, en la novela se relata, de manera cómica, su día a día vital para dejarnos embriagar por una conclusión crítica sobre la sociedad, a la que considera egoísta y cruel.

El hilo conductor de la novela puede inducirnos a que nos planteemos nuestra posición de observadores del mundo. En este sentido, condenamos nuestro poder personal, aquel que nos permite materializar nuestros pensamientos, porque priorizamos la necesidad de tener razón sobre lo que percibimos. De esta manera, dibujamos con palabras una realidad subjetiva sobre el mundo y nos aferramos por vivir en él. Al hacerlo, la ira y el miedo se van apoderando poco a poco de nuestra alma para juzgar y criticar a aquél que se atreva a querer rescatarnos de nuestro mundo ideal.

Sin embargo, vivir únicamente en la mente tan sólo nos lleva a un mundo ilusorio dificultándonos construir la vida que realmente queremos. Por ello, es posible que nos sintamos vacíos culpando al exterior como principal causante de enturbiar nuestra particular forma de ver el mundo.

En la novela, Toole (se cree que de manera autobiográfica) expone esa dificultad de unir los dos mundos, el interno y el externo. De hecho, la historia vital de Toole, se caracteriza por su aislamiento infantil lo que promovió que se sumergiera en su mundo interior (circunstancia favorecida por el carácter dominante de su madre que alentaba ese aislamiento). Esta actitud introspectiva, le permitió salir al mundo con una mirada diferente. Una mirada que uno deduce leyendo sus escritos, dado el contexto social en el que los escribió.

Sin embargo, ese aislamiento interior favoreció, por otro lado, una profunda desconexión con el mundo exterior. De hecho, al intentar convencer a los editores que publicasen la novela, no comprendió que el mundo exterior no estaba preparado para afrontar su visión. Ese era el principal motivo por el que los editores rechazaban su novela a mediados de los 60 en EEUU.

La dificultad de Toole de abrirse a la comprensión para interconectar ambos mundos, el interior y el exterior, y perseverar en su objetivo de editar su particular forma de entender el mundo, propició que a los 31 años de edad (concretamente, en el año 1969) se suicidase. Quizá, entendió que su vida no tenía sentido porque ante su mejor novela, no había podido convencer a ningún editor para que la publicasen. Quizá buscaba fuera la comprensión de la que carecía dentro para entender que el único necio que había existido en su vida era esa parte de su ser que se creía especial y diferente. Quizá al sentirse especial y diferente, optó por creerse una persona inadaptada haciéndole dudar de su propia genialidad. Cualidad en la que sí confió su madre puesto que, logró, 11 años después y a título póstumo, que la novela finalmente se publicase siendo galardonada con el premio Pulitzer en 1981.

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15 junio, 2018 CIBERESPACIO

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