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DESCUBRIENDO NUESTROS ORÍGENES: La ciudad en la que hemos nacido

Nuestros recuerdos de la infancia nos inundan de emociones. De alguna manera, nos moldean y ayudan a construir la persona que somos a día de hoy. Por ejemplo, al hablar de la ciudad en la que hemos nacido, compartimos una parte de nuestro ser ya que en cierta medida, nos representa.

Por ello, en el post de hoy, hablaremos de Gijón.

Gijón, como cualquier ciudad, la descubriremos paseándola. Al hacerlo, observaremos que pasear a orillas del mar cantábrico es el deporte principal de los gijoneses. Este vínculo no es casual sino el fruto de una intensa vida marítima que inunda de historias cada uno de los rincones de la villa.

Pelayo, imponente desde su estatua, actúa como embajador de la ciudad al darnos la bienvenida al casco histórico e invitarnos a adentrarnos en sus calles. Al hacerlo, nuestros sentidos se irán abriendo para dejarse conquistar por los platos de cuchara que nos evocan una época medieval.

Ascendiendo al punto más alto del casco histórico, nos encontraremos con el cerro de Santa Catalina. Al alzar la mirada, observaremos el “Elogio del horizonte”, estatua con la que Chillida desnuda nuestra humanidad para devolvernos a la unidad a través de una conexión profunda con la inmensidad del mar.

Continuando por la costa, descenderemos a uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad, la playa de San Lorenzo. A vista de gaviota, San Lorenzo es un precioso cuadro abstracto lleno de color y vitalidad. En él, las personas descansan equidistantes, para preservar su intimidad, en un conjunto marcado por la diferente tonalidad de las toallas y las casetes de colores que brindan luz en contraste con el tono grisáceo que en numerosas ocasiones otea en el horizonte.

Por último, el sentimiento de la ciudad, lo encontraremos en el estadio de fútbol, en el Molinón. En él, el corazón de la ciudad palpita defendiendo con orgullo el carácter combativo de su equipo, normalmente acostumbrado a estar al lado de los perdedores. Circunstancia que es un fiel reflejo de la historia de la ciudad donde su carácter industrial propició una sensibilización hacia el movimiento obrero que sirvió de bastión republicano en la guerra civil española. La consecuencia: la total destrucción de la ciudad. A partir de ese momento, fue cuando los gijoneses tuvieron que acudir al espíritu de reconquista de Pelayo para, como muy bien nos acercó en su película José Luis Garci, «Volver a empezar».

Vivimos pensando que vemos con objetividad la realidad que nos rodea, sin embargo, filtramos la realidad en función de nuestras percepciones sensoriales. En este punto, ¿nos hemos planteado en qué medida la ciudad en la que hemos nacido nos ha afectado en nuestro filtro interno? Recuperar la consciencia de los diferentes trocitos en los que hemos fragmentado la realidad, nos ayudará a desarrollar nuestro desapego convirtiéndonos en personas más libres.

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25 abril, 2018 CIBERESPACIO

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