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DESCUBRIENDO LAS CATEGORÍAS: OCIO

En el último post hablábamos de la categoría Gastos Necesarios. Os recomendamos que podáis destinar un tiempo para su lectura como complemento de este artículo.

De todas maneras, os reproducimos las dos principales conclusiones que obtuvimos al analizar el concepto de Gastos Necesarios:

“La primera conclusión que podríamos señalar es que en la categoría gastos necesarios  tienen cabida todos aquellos gastos que debemos destinar para mantener nuestra propia supervivencia. Y, profundizando un poco más, serían aquellos gastos que no queremos o no podemos cambiar porque consciente o inconscientemente hemos decidido que queremos mantener el estilo de vida creado hasta ese momento. De esta manera, la segunda conclusión que podríamos señalar es que aquello que cada uno considere como gastos necesarios reflejará  nuestra propia experiencia vital.”

En este punto, ¿qué podríamos decir del Ocio? ¿El Ocio no es una consecuencia o resultado de nuestra experiencia vital?

En esencia, el dinero distribuido en cada una de las categorías tienen un punto en común: es el resultado de nuestra experiencia vital al reflejar la manera en que hemos construido nuestra forma de pensar.Por ello, todas las categorías están vinculadas por este punto en común.

Así, teniendo presente cómo se relacionan ambas categorías, ¿cómo podríamos definir la categoría Ocio?

La RAE (Real Academia Española de la Lengua) define ocio como

  1. Cesación del trabajo, inacción o total omisión de la actividad
  2. Tiempo libre de una persona
  3. Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente por descanso de otras tareas.

De la lectura de la definición propuesta resulta llamativo que la palabra ocio esté ligada a la diversión, a obras de ingenio o a la cesación del trabajo. De hecho, parece deducirse que nuestra actividad diaria podría resultar incompatible con ser divertida e ingeniosa. ¿La definición de la RAE también es una consecuencia de cómo la mayoría de nosotros entendemos el trabajo?

No obstante, volviendo al concepto de Ocio, cabría resaltar una particularidad: es el espacio de tiempo caracterizado por la ausencia de una obligación de hacer.

De esta manera, podríamos concluir que el Ocio es un espacio de tiempo que destinamos para satisfacer voluntariamente nuestro deseo libre y ajeno a cualquier imposición.

Siendo así, ¿qué buscamos con el Ocio? ¿Buscamos placer, disfrute, recompensa, cuidarnos, autocomplacernos…?

Identificar qué parte de la energía que destinamos a generar ingresos distribuimos en el Ocio nos permite darnos cuenta la importancia relativa de aquello que buscamos satisfacer con el Ocio.

Acudir a la reflexión para descifrar nuestros intereses es sumamente importante en la medida en que esta categoría está íntimamente relacionada con la dopamina. La dopamina es un  neurotransmisor asociado con el sistema límbico del cerebro. Las funciones principales con las que se la relaciona son funciones motoras, motivación, recompensa o placer.

Sin embargo, el exceso de dopamina está asociada a la inhibición del dolor, volviéndonos menos prudentes y adictos a mantener el circuito con el fin de seguir generando más y más dopamina.

En este punto, cabe plantearnos que, si para generar dopamina bastaría que sonriésemos de forma natural, acudiésemos al tacto o durmiésemos entre 7 u 8 horas diarias, ¿qué es realmente lo que queremos generar con el Ocio?

Poder identificar esta búsqueda nos permitirá darnos cuenta del proceso creado. Identificado el mismo, el siguiente paso sería poder valorar si queremos continuar o no con dicho proceso. Para tomar esa decisión, debemos acudir a la reflexión ya que nos permitirá analizar si el proceso creado resulta coherente con nuestros valores de crecimiento y, por ende, nos ayuda o nos dificulta a construir la vida que realmente queremos disfrutar.

22 octubre, 2017 REFLEXIONES

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