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DESCUBRIENDO LAS CATEGORÍAS: AHORRO

 

Como continuación de los posts relativos a las categorías Gastos Necesarios y Ocio, hoy vamos a poner nuestro foco de atención en el ahorro.

La palabra ahorro proviene del árabe hurr que significa “libre”. En el siglo XVII, ahorrar significaba “poner en libertad a un esclavo”, aunque ya en el siglo XIII tenía el sentido de “liberar de una carga o de un esfuerzo”. Desde un punto de vista económico, ahorrar estaba relacionado con “no pagar” puesto que suponía la liberación de un gasto. Este significado constituyó el origen de la definición que la RAE actualmente establece para ahorrar, al entenderla, entre otras acepciones, como:

  1. Reservar una parte de los ingresos ordinarios.
  2. Guardar dinero como previsión para necesidades futuras.
  3. Evitar un gasto o consumo mayor.

Al observar su significado, podemos concluir la necesidad de acudir al análisis y a la reflexión como vías para hacer frente a los impulsos consumistas que todos tenemos. Por ello, para ahorrar necesitamos tiempo. En primer lugar, necesitamos tiempo para darnos cuenta de qué hábitos hemos generado y no son financieramente saludables; y, en segundo lugar, necesitamos tiempo para, una vez tomada la decisión de ahorrar, evidenciar los resultados de los nuevos hábitos en nuestra economía.

De esta manera, podemos entender por qué nos cuesta tanto ahorrar. El concepto tiempo es un enemigo de la forma de vida de la era digital. La principal consecuencia es que hemos elevado nuestra exigencia sobre la inmediatez de lo que queremos y eso nos avoca a que no tenemos tiempo para digerir la frustración de los resultados que tardan en llegar.

Sin embargo, nos hemos planteado ¿qué consecuencias tenemos de que esta categoría no esté presente en nuestro día a día? ¿Sabemos qué beneficios nos aportaría su presencia?

Si nos preguntásemos cuál sería la principal finalidad del ahorro, la mayoría de nosotros coincidiríamos en que el ahorro nos permitiría aumentar nuestra tranquilidad al ayudarnos a hacer frente a los imprevistos que la vida tiene preparados para nosotros. De esta manera, podríamos concluir que la categoría de ahorro se acabaría convirtiendo en nuestro equilibrador financiero. Esta función tiene cierta similitud con la función que desempeña la serotonina en nuestro cuerpo, ya que al actuar como modulador general, regula entre otras funciones, el sueño (la serotonina es el mediador responsable de las fases III y IV del sueño lento), la actividad sexual, la temperatura corporal o la cantidad de comida que comemos avisándonos cuando estamos saciados.

Entonces, ¿por qué no descubrir aquello que nos impide generar un hábito que nos permita equilibrarnos financieramente y contribuir a tener una perspectiva de vida más tranquila?

Aprender a ahorrar nos va a ayudar a desarrollar la paciencia suficiente para comprometernos con nosotros mismos no sólo a corto plazo sino también a medio y a largo plazo.

24 noviembre, 2017 REFLEXIONES

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