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CONCIENCIA FINANCIERA VS CONSCIENCIA FINANCIERA, ¿ES LO MISMO?

Para responder a esta pregunta, vamos a acudir a nuestra experiencia personal. Nos resultó especialmente curioso que, cuando buscamos por primera vez en internet consciencia financiera en Google, el navegador nos hizo inmediatamente una sugerencia, Quizás quisiste decir: conciencia financiera. Os insertamos la imagen como claro ejemplo de lo sucedido:

Empujados por la curiosidad, decidimos acudir al diccionario de la Real Academia Española con el objeto de que nos arrojase un poco de luz en las definiciones de ambas palabras. Sin embargo, nos encontramos con una sorpresa, en el punto 5 de la definición de la palabra conciencia se incluye una referencia a la palabra consciencia, utilizando para ello un ejemplo donde se mezclan los significados de ambas palabras.

Investigando sobre los motivos de tal confusión, encontramos una posible justificación, la procedencia común de ambas palabras es la palabra latina conscientia.

Por ello, decidimos identificar las diferencias entre ambos conceptos con el ánimo de poder descubrir qué tipo de trabajo es el que más nos convendría hacer en cada momento, ya que el uso adecuado de la consciencia y la conciencia financiera nos va a permitir que tengamos una relación óptima con nuestro dinero.

La palabra “consciencia” está íntimamente ligada al hecho de darse cuenta. Desde una perspectiva financiera, la consciencia consistiría en darnos cuenta de aquellos hábitos que hemos generado a través de un ejercicio de observación de nuestra distribución del dinero.

Por su parte, por “conciencia” podemos entender la información que emana de nosotros mismos como consecuencia de los aprendizajes que hemos ido adquiriendo a través de nuestra propia experiencia. Desde una perspectiva financiera, la conciencia podríamos definirla como el conocimiento que en un momento dado tenemos de cómo manejar nuestro dinero y las consecuencias derivadas de su uso.

De esta manera, podríamos deducir que ambos conceptos están interrelacionados. En este sentido, nuestra conciencia indicaría el conocimiento adquirido como consecuencia de nuestro aprendizaje, mientras que nuestra consciencia sería aquella capacidad que nos permite darnos cuenta de ese proceso de aprendizaje.

Por ello, una vez llegado aquí, el punto de inflexión es acudir al proceso de darnos cuenta, a través de nuestra consciencia, con el objeto de observar si la conciencia está o no en coherencia con lo que somos.

¿Somos conscientes de la coherencia existente entre nuestros pensamientos, sentimientos y acciones? ¿Somos conscientes de que la mayor o menos coherencia va a hacer que distribuyamos nuestro dinero de una o de otra forma?

Para nosotros, el dinero, al estar presente en nuestro día a día, es un maravilloso instrumento que nos permite entrenar el proceso de ser conscientes y tomar conciencia como un proceso global que nos permita construir la vida que realmente queremos.

23 abril, 2017 REFLEXIONES

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