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FILMOTECA: La verdadera historia de descubriendo a Forrester

 

La película Descubriendo a Forrester no está basada en hechos reales. Sin embargo el paralelismo existente entre Jamal Wallace (personaje) y Robert Brown (Rob –actor-) es, sin duda, uno de los aspectos más relevantes de la película.

Si la trama de la película se centra en Jamal, un joven del Bronx con un don excepcional para la escritura, Rob, también vivió su particular sueño americano en la película. Fue la persona elegida para interpretar a Jamal junto a Sean Connery a pesar de que carecía de experiencia previa como actor.

La trama de ambos se entremezcla como fruto de una casualidad asombrosa.

Jamal saca la nota más alta de su instituto en los test de inteligencia. De esta manera, llama la atención de un exclusivo y elitista colegio de Manhattan.

Rob había acudido al casting de la película como extra. Acudió al mismo después de encontrar una hoja de propaganda en un tablón de anuncios de su escuela con el firme objetivo de obtener dinero extra que le permitiese ayudar a pagar los recibos de la electricidad de su casa.

En ambos casos, la oportunidad del cambio aparece y en ambos casos, un adolescente de 16 años se atreve a seguir desarrollando su pequeño don. La llave que le ayuda a abrir la puerta de la expresión artística es, también en ambos casos, Sean Connery.

Sean, hizo de perfecto profesor. Alejado de los convencionalismos que otorgan los títulos académicos, confió en el potencial de un chico negro de 16 años con escasos recursos si quiera para sobrevivir.

Sean, imagino que como Forrester (escritor ganador de un Pullizter que ayuda a Jamal en desarrollar su expresión literaria) tenía también dudas. Sin embargo, en la película tanto William Forrester como Sean Connery nos reflejan la necesidad de avanzar más allá de nuestras dudas. Vivir preocupados en encerrarnos en nosotros mismos para protegernos y no sufrir, no soluciona nuestros problemas. El ser humano como ser social que es, necesita a las personas. Nos hacen olvidar nuestros temores y nos empujan a salir de nuestro cascarón de cristal. Nos recuerdan que más allá de nosotros mismos, está la vida. Y, la vida, nos empuja a compartir lo que somos. Por tanto, ayudando al otro también nos ayudamos a nosotros mismos. Forrester redescubrió la maravilla de vivir antes de morir por un cáncer. Sean, al ayudar a Rob, recibió críticas positivas por su actuación puesto que en los últimos años de su vida cinematográfica fue una de las pocas películas que no recibió críticas negativas.

Esta película nos anima a ser responsables de la construcción de nuestro futuro. Nos recuerda que tener la valentía suficiente para seguir comprometidos con aquello que hemos venido hacer aquí es la llama que alumbrará nuestro destino. Porque no tenemos opción, o crecemos o decrecemos. Y, en ambos casos, estaremos poniendo nuestro potencial al servicio de nuestra decisión, haciéndonos creer que sea cual sea la decisión que hayamos tomado, habremos tenido razón.

7 enero, 2018 CIBERESPACIO

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