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65. LA PRINCESA QUE CREÍA EN LOS CUENTOS DE HADAS: El comienzo de una nueva forma de vivir (XII)

Hemos andado de la mano de la princesa el camino que ella decidió iniciar para encontrarse con la Verdad y dejar de sufrir. Así, mientras que en nuestro anterior post reflexionamos sobre la autoexigencia que muchos de nosotros desarrollamos, hoy llegamos al final del camino que emprendimos, ¿o tal vez sea el inicio?

“Con todo merecimiento, te has ganado el honor de estar aquí hoy en el templo de la Verdad y de poder tener entre tus manos el valioso pergamino sagrado -dijo la bruja-. (…)

EL PRIMER PERGAMINO SAGRADO

Creemos que estas verdades son evidentes…aunque muchas veces no lo son.

I

Somos, ante todo, criaturas del universo, completas, bellas y perfectas en cada detalle, siguiendo los deseos del infinito. Así pues, nos merecemos por derecho natural ser amados y respetados, y es nuestro deber no aceptar nada más.

II

Así como todo el océano puede verse en una gota de agua, también nosotros somos la esencia de la vida. Al igual que la marea sube y baja, también nosotros nos movemos con el flujo de la vida, aceptando que la única constante es el cambio y que todo es como tiene que ser, aunque muchas veces no sepamos por qué. (…)”.

Al igual que el océano puede verse en una gota de agua, cada uno de nosotros somos un microcosmos como reflejo de la vida de la que formamos parte. ¿Y si al igual que sucede en la vida, donde necesitamos aprender a aceptar circunstancias que no dependen de nosotros, cada uno de nosotros necesitase aprender a hacer este mismo ejercicio con determinadas partes de nuestro ser?

“III

En los brazos de la debilidad está la fuerza, ansiosa de poder salir. En las garras del dolor, el placer que espera su momento. Y en un camino lleno de obstáculos, la oportunidad que se presenta con ellos. Esto es lo que nos brindan estos maestros en nuestras vidas y debemos estarles eternamente agradecidos.

De repente la princesa cayó en la cuenta: Nunca pensé que el dolor causado por el príncipe fuera mi maestro, pero supongo que todo lo que he aprendido ha sido gracias a él”.

Recuerda que algunas de las lecciones más valiosas se aprenden cuando el dolor es más intenso, -contestó Doc”.

¿Y si aprendiésemos a identificar quienes son los maestros de nuestra vida? Desde nuestros seres queridos hasta circunstancias que nos incomodan, se nos presentan como oportunidades para decidir vivirlas en modo de aprendizaje. Hacerlo desde ahí, quizá nos proporcione la llave para descubrir nuestra parte más luminosa y también la más oscura. ¿Qué beneficios tiene para nosotros no querer descubrir nuestra parte más oscura?

“La princesa siguió leyendo…

VII

Cuando caminamos por el camino de la Verdad, sentimos cómo fluye dentro de nosotros la belleza y la perfección de todo lo que somos, de lo que son los demás y del universo. Hemos elegido el camino de la ternura, de la amabilidad, de la compasión, de la aceptación y del aprecio. Nuestra mente se llena con todas estas cosas y tal plenitud crea amor en nuestro corazón que, a su vez, trae el amor a nuestra vida”.

¿Cómo podemos buscar la aceptación de los demás, si no hay un trabajo previo de aceptación a uno mismo? ¿Cómo podemos buscar el amor fuera, si primero no hemos vivido el amor dentro? ¿Para qué buscamos fuera aquello que no hemos sido capaces de darnos a nosotros mismos?

“De repente la princesa descubrió por qué le había afectado tanto el pergamino sagrado…Este en mi nuevo Código real, -anunció. En ese mismo instante, apareció un maravilloso espejo.

¡Vamos princesa, mira!, -le dijo Doc emocionado. (…)

Victoria accedió y, tras mirarse en el espejo, éste le devolvió un destello de sus grandes ojos ámbar más brillante que cualquier otro que hubiera visto en su vida. De repente, la voz de Vicky irrumpió el silencio:

  • ¿Están brillando por nosotras, Victoria?
  • Sí.
  • Tengo que hacerte una pregunta muy, muy importante, Victoria. -consiguió decir Vicky. ¿Prometes amarme y respetarme en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad y todo lo demás?
  • Sí, contestó Victoria-, y prometo también cuidarte, escucharte e intentar entenderte. Y tú, Vicky, ¿prometes colmarme siempre de dicha y de inocencia y conseguir que reine la felicidad en mi corazón? ¿Y deleitarme con tu sonrisa, tus lágrimas y dulzura de tus canciones?
  • ¡Sí, lo prometo!

La princesa se levantó de un salto… ¡Nunca imaginé que pudiera ser tan feliz sin un príncipe a mi lado!”

Mirarse a los ojos en el espejo conscientemente es un maravilloso ejercicio que nos permite conectarnos con nosotros mismos haciéndonos sentir uno con la totalidad de nuestro ser.

“La princesa se preguntó por qué durante tanto tiempo había estado deseando un príncipe y por qué, de hecho, muchas veces se había sentido que no era nada si no tenía uno a su lado. Es más, necesitaba un príncipe que la amase y el brillo de sus ojos para ser feliz y sentirse bella, especial y adorable.

  • En realidad, sólo sirve para demostrar lo equivocado que se puede llegar a estar. Ahora sabía que por mucho que siguiera queriendo un príncipe en su vida, nunca podría volver a ser la luz de su vida pues se amaba a sí misma lo bastante para ser feliz…con príncipe o sin él”.

Podemos hacer realidad nuestro cuento de hadas siempre que queramos. Para ello, debemos analizar antes si necesitamos amar para sentirnos bien o, elegimos amar porque nos sentimos bien. ¿Qué relación es la que realmente queremos tener con nosotros y con nuestra pareja?

“La mayor parte de nuestra vida consiste en ir, no en llegar allí, pues cuando uno llega al sitio al que creía que iba, siente de forma inevitable la necesidad de ir a otro distinto. Todo es una aventura princesa, un proceso de aprendizaje. Sé feliz, lo mejor está aún por llegar”.

Podemos despertar la consciencia y encontrarnos con la verdad, ahora bien, para integrarla requiere un ejercicio diario de poner en práctica lo aprendido, “ya que una parte importante de la verdad se consigue viviéndola”.

Despertar la consciencia, nos hará libres. Libres para reencontrarnos con nosotros mismos y elegir cómo queremos vivir. Por lo tanto, si desarrollar la consciencia, nos da libertad, ¿para qué queremos esa libertad? ¿Cuál es la finalidad de nuestra existencia, de nuestra vida?

Preguntarnos para qué nos permite ver cada situación como una oportunidad para entrenar nuestra propia responsabilidad y encontrar la utilidad de lo que nos ocurre. Favorece que empecemos a intuir –e incluso a ver– el “sentido oculto” de las cosas. Es decir, la oportunidad de aprendizaje subyacente a cualquier experiencia, sea la que sea.

Que siga sonando la música es algo que dependerá de ti desde este momento… sigue hacia delante y vive tu propia verdad, princesa”.

 

23 marzo, 2019 CIBERESPACIO

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