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64. LA PRINCESA QUE CREÍA EN LOS CUENTOS DE HADAS: Somos perfectos por el simple hecho de ser (XI)

De la mano de la princesa, pudimos atisbar en el post anterior que la forma en la que viviste el ayer marcó tu hoy y la forma en la que vivas hoy condicionará tu mañana. En esta ocasión, entramos en el valle de la Perfección.

“- ¿Me estás diciendo que no tengo que seguir intentando ser diferente y que está bien ser como soy?, -le preguntó la princesa.

  • Eres mucho mejor, -contestó la bruja-. De hecho eres perfecta.
  • Eso es lo que he intentado ser toda mi vida, pero daba igual lo que hiciera porque seguía siendo demasiado delicada y sensible, no desaparecían mis miedos a todo y continuaba soñando con cosas que, con toda seguridad, nunca se cumplirían.
  • ¿No se te ocurrió pensar que tal vez debías ser todas esas cosas?”.

¿Qué entendemos por perfección? ¿Y si la perfección, al igual que la belleza, dependiera de los ojos con los que se mira?

“Las rocas son duras, el agua moja y, a veces, las fresas rojas, brillantes y carnosas resultan ácidas. Lo que es, es, pues en la Naturaleza todo es y se comporta siguiendo el fin con el que fue ideado. (…)

Tu Yo superior, el que forma parte de un todo, es perfecto, -le explicó la bruja-, siempre lo fue y siempre lo será. La perfección es un don de la naturaleza y no es algo que tengas que ganarte porque forma parte de lo que ya eres, al margen de las cosas que crees que deberías cambiar”.

¿Y si las cosas que siempre hemos estado pensando que necesitábamos modificar hubiesen sido nuestros sirvientes más leales? Nuestras cualidades innatas, aquellas que nunca nos van a abandonar, siempre estarán ahí esperando que las desarrollemos. Una vez que las pongamos en práctica, nos convertiremos en la luz que estamos destinados a ser.

“Había veces en las que pensaba que no era lo bastante buena para que me quisieran, comentó la princesa mientras le temblaba el labio inferior.

Mi pobre niña -dijo la bruja cogiéndola por los hombros y mirándola fijamente a los ojos, siempre has sido lo bastante buena para que te quisieran y no por lo que hubieras dicho o hecho o por lo que dejaras de hacer o de decir, sino sólo por ser una criatura del universo. Ha llegado el momento de que aceptes lo que durante toda tu vida has estado rechazando.

Ya es hora de que valores tu delicadeza que tanto se parece a tus queridas rosas. También de que aprecies tu sensibilidad pues te ha abierto la puerta a los placeres del universo. Acepta tus miedos pues son los que te han retado para que desarrolles la misma fuerza y coraje de un caballero en la batalla, – y así continuó la bruja haciéndole ver con gran amor la verdad más absoluta”.

Muchos de nosotros nos exigimos para ser mejor de lo que ya somos, para no mostrar nuestra vulnerabilidad o nuestra ignorancia o, incluso, no seguir nuestras “locuras” porque es posible que estén fuera de lo “socialmente aceptado”. Solemos dejar de escuchar a nuestro niño interior que no deja de ser la brújula que nos guía en nuestro camino. ¿Para qué poner el foco en construir una persona que cumpla los “estándares” marcados si eso puede implicar no respetar quienes somos en realidad?

“Poco a poco, fue desapareciendo la pesada carga de sus hombros y todo comenzó a tener un nuevo sentido para ella y se sintió feliz.

  • Me veo más hermosa ahora que antes…salvo, quizás, cuando era niña, -dijo pensando y recordando el pasado.
  • Cuando buscas la belleza en el universo, comienzas también a ver tu propia belleza -le contestó la bruja-, si la buscas en lo que es, la encontrarás. Si, por el contrario, te fijas sólo en la imperfección, eso es lo único que hallarás.

En ese momento, una voz humilde y familiar interrumpió los pensamientos de la princesa:

  • ¿Victoria?
  • ¿Sí?
  • Tenía razón en algo, -dijo Vicky.
  • ¿En qué?
  • En que era capaz de quererme a mí misma si tú podías aceptarme tal y como era.

Tanto Vicky como Victoria comenzaron a llorar de alegría durante un buen rato hasta que se vieron inundadas por las mismas lágrimas, pero esta vez de felicidad”.

¿Y si la verdadera felicidad surgiera del interior de cada uno de nosotros? Cuando conseguimos alcanzar esa unión, aunque sea unos instantes, nos sentimos en paz, como si hubiéramos vuelto a casa.

“Es cierto, -contestó la bruja-, has regresado a la casa y a la familia que desde hace mucho tiempo tenías en el olvido y que mucha gente se pasa buscando toda la vida…sin darse cuenta de que forman parte de ella desde el principio”.

En cualquier momento podemos iniciar ese camino de vuelta a casa, ¿para qué exigirnos ser perfectos, si realmente sólo cuando estamos en comunión con nosotros mismos podemos sentirnos más cerca de la “perfección”?

Lo cierto es que las personas cometemos errores y cada vez que lo hacemos es una oportunidad para abrirnos al análisis y a la reflexión y, por lo tanto, a la consciencia y al aprendizaje. Los errores forman parte de la vida. Son necesarios para recuperar todo nuestro poder y avanzar en la dirección que queramos.

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9 marzo, 2019 CIBERESPACIO

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