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63. FILMOTECA: Billy Elliot

La magia de los niños nos contagia. Gracias a ellos, podemos volver a conectarnos con los niños que nunca vamos a dejar de ser.

La película en su versión teatral nos embriaga con el trabajo de puesta en escena que permite vibrar con cada una de las emociones que nos transmiten sus personajes y que, en definitiva, nos refleja la diversidad y la influencia de los elementos que conjugan en torno a la figura principal, Billy Elliot.

Michael, el amigo de Billy, nos abre la puerta de la alegría. Es la persona que empuja a Billy a explorar su lado más emotivo para no reprimir su mundo emocional, lastrado por el fallecimiento de su madre. Su alegría, es la vía de escape a la que acude para rebelarse del contexto social en el que le ha tocado vivir.

El hermano de Billy, Tony, vive invadido por su dolor. La agresividad le domina lo que le lleva a no querer aceptar lo que le pasa: la muerte de su madre y la destrucción de aquello que es lo único que sabe hacer, ser minero. La agresividad es el motor que hace que se rebele frente al sistema y al mismo tiempo le empuja a confrontarse con la realidad. Su lucha es un desgaste continuo ya que el hecho de no querer adaptarse y aprender cosas diferentes le mantiene en el deseo de que todo siga igual.

El padre de Billy, Jackie, vive frustrado por su dolor. Como la mayoría de las personas del pueblo, vive sus emociones a través de la bebida. La muerte de su mujer y el trabajo son la mochila con la que tiene que lidiar emocionalmente. Sus hijos son el motor que le llevan al cambio: por un lado, Tony, le anima a seguir como siempre, a no cambiar. Mientras, Billy, desde el silencio, le enfrenta a cambiar sus creencias “los chicos que bailan son maricas”. Este punto de inflexión, le introduce en un proceso que fluye desde la agresividad a la observación y escucha de las necesidades del otro.

La profesora de Billy, se enfrenta a la frustración de no haber sido. Ve en Billy la bailarina que no pudo ser. Se alimenta, a través de él, de sus sueños, aquellos que fueron apagados por las cenizas del carbón. Revive su frustración al enfrentarse a la familia de Billy y acaba desistiendo: no hay solución para Billy.

Así, analizando cada personaje podemos sacar un punto en común: todos los personajes viven en el determinismo. La vida ha dictado sentencia y ellos están condenados a vivir en el ostracismo de su dolor y en la melancolía de las expectativas rotas. Quizá no tienen la suficiente valentía para ir construyendo su propia libertad. De esta manera, utilizan a Billy como el chivo expiatorio para proyectar sobre él las esperanzas de que un cambio sí es posible.

En este punto, Billy tiene que decidir: o se deja penetrar por la emocionalidad o se mimetiza con el entorno.

Billy, es un personaje tierno. Su sensibilidad tiene su mayor apogeo en la construcción mental de la figura de su madre. Su mapa auditivo le permite sentirse acariciado por un recuerdo cada vez más lejano. Él, a diferencia de su padre y hermano, ha visto la realidad que le asola y ha optado por reprimir su agresividad. Parece que ha aceptado con resignación su papel en esta vida dejándose llevar de un lado para otro cual hoja en otoño. Sin embargo, la vida le echa una mano pues todas las personas que le rodean le ayudan en su crecimiento personal guiado en todo momento por la curiosidad que agita el estado observador en el que vive. Le genera curiosidad lo diferente, como si viera una llave que abriese la puerta de su propia libertad. Primero, Michael, le recuerda la importancia de no reprimir su emocionalidad. Segundo, la profesora, le recuerda la importancia de conectar con su emocionalidad. Tercero, su familia, que le recuerda que el amor nos abre caminos insospechados para darnos la oportunidad de expresarnos. La inconsciencia de lo que implica seguir los dictados de su corazón, le permite caminar de su mano hasta que se tiene que enfrentar con el miedo. Billy, al ir a la audición, se conecta con el miedo y se da cuenta que el camino del cambio, uno lo tiene que hacer sólo. Por ello, al entrar a la audición, huye. Sin embargo, la Vida está ahí para echarnos un cable. Su padre, después de su transformación personal, no estaba dispuesto a dejar escapar la oportunidad y le empuja de nuevo a la audición.

Cuando entra de nuevo, entra en su mundo interior. Vive la frustración de su pasado de la que poco a poco, en cada movimiento, se va soltando, para desde ahí, y aún sin mucha técnica, conectar con su potencial como un ejercicio de explosión de las emociones contenidas.

Ésta es la verdadera batalla que los seres humanos no queremos hacer: darnos cuenta que la lucha está dentro. Nuestra resistencia a darnos cuenta, nos avoca a una vida cómoda. Repetimos lo conocido y no nos confrontamos con ello porque el miedo a avanzar solos es mayor que la valentía de ser nosotros mismos.

Gracias Billy, eres un ejemplo para todos los que como tú tenemos miedo a continuar nuestro camino.

 

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27 febrero, 2019 CIBERESPACIO

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