Blog

62. LA PRINCESA QUE CREÍA EN LOS CUENTOS DE HADAS: Comprender nuestro pasado nos ayudará a entender nuestro presente (X)

Victoria, como vimos en el post anterior, toma conciencia de que las orugas son mariposas por dentro, lo que le lleva a decirle a Vicky -con convicción- que quiere aceptarla tal y como es. Su camino prosigue y el siguiente paso, de la mano de una bruja, es adentrase en un lugar llamado Memoria.

“Todo lo que hay aquí ha sido creado con gran esmero para ayudar a la gente a encontrar la verdad de su pasado -dijo la bruja- (…).

  • Espero que me guste lo que voy a ver, -dijo la princesa con gran nerviosismo.
  • Con toda seguridad te gustarán algunas cosas de la verdad y otras te desagradarán, es decir, sentirás amor y odio al conocerlas. Ahora bien, bueno, malo o indiferente, lo que es, es y no va a cambiar aunque tú no quieras saber la verdad. Sólo le darás el poder de dirigir tu vida sin que tú puedas intervenir en nada”.

Si bien la vida hay que vivirla en el presente y con la mirada puesta en el futuro, para poder comprendernos, es necesario tener en cuenta nuestro pasado. ¿Nos hemos preguntado cómo fue la infancia, juventud y madurez de nuestros padres? ¿Somos conscientes de que ellos también fueron niños en su momento y tuvieron que aprender, afrontar sus propios retos y superar dificultades?

“¡Que comience la función!, -dijo la bruja en voz alta alzando los brazos. (…)

Acto I: una niña de aspecto triste y solitario apareció en el escenario. Era la reina de pequeña. La princesa estaba asombrada al poder ver toda la vida de su madre y saber lo que pensaba y sentía. Comprendió por primera vez por qué la reina había llegado a ser la clase de mujer, de soberana, de esposa y de madre que era. (…)

Acto II: viendo las pericias y triunfos de un niño, la princesa comprendió que se trataba del rey y vivió con él los días felices y los amargos, sus preocupaciones, su dolor y su alegría. Entendió la clase de hombre, soberano, marido y padre que era.

Acto III: apareció la reina llevando en brazos a su princesa recién nacida. Las escenas se sucedieron y la princesa revivió muchos momentos de su vida, aunque algunos fueron tan dolorosos que los observó entre silenciosos sollozos. Vio a Vicky en todo su esplendor e inocencia pero también en sus momentos más tristes. Comprendió cómo se había convertido en la mujer, hija y esposa que era”.

Aunque no tengamos la ocasión de revivir nuestra propia vida en detalle, ni la de nuestros padres, tenemos la capacidad para desarrollar la simpatía y la empatía hacia nosotros mismos y hacia nuestros padres. ¿Y si ello nos permitiera parar, tomar distancia como un observador y abrirnos a una mayor comprensión y entendimiento de cada una de las situaciones que hemos vivido, de aquéllas que se repiten y, en ocasiones, no entendemos por qué, o, incluso del tipo de relaciones que elegimos tener?

“Por fin, la princesa dijo gritando que estaba enfadada con sus padres y con todos los que le habían dicho que no la aceptaban como ella era aunque también estaba enojada consigo misma por haberles creído. A su vez, se sentía culpable por estar enfadada y, al mismo tiempo, enojada consigo misma por este sentimiento de culpabilidad.

  • Pero, tal vez, no pudieron evitar lo que me hicieron, -dijo la princesa recordando el pasado de sus padres.
  • La gente cree obrar de la mejor forma posible con los recursos que tiene en ese momento y con el dolor que siente -respondió la bruja- Y sentir compasión por ellos es bueno pues nos abre las puertas para sentir lo mismo por nosotros”.

El dolor, la ira, la culpa y la tristeza son sentimientos que pueden llegar a brotar cuando uno mira hacia atrás. Trabajar en lo que sentimos sobre lo que nos ocurrió en el pasado, nos llevará a que esos sentimientos dejen de tener poder sobre nosotros. Tal vez, queriendo consolar y tranquilizar a nuestro niño pequeño en vez de echarle la culpa o seguir exigiéndole, y con el deseo de perdonarnos por haber sido incapaces de hacerlo mejor de lo que lo hicimos en aquélla ocasión, puede que sea una forma de ayudarnos.

“Acto IV: la infancia del príncipe. (…) Sintió los altibajos de su vida, fue testigo de sus retos y victorias, vivió con él sus conflictos y comprendió que se apoyaba en las bromas para ahuyentar el dolor.

Acto V: (…) volvió a sentir la misma emoción que la primera vez y toda la agonía del tiempo al lado del príncipe. Pero fue en esta ocasión cuando entendió, por fin, lo que había sucedido y por qué. Aunque sintió un gran alivio al descubrirlo, no pudo evitar el dolor, la ira, la pena y el vacío de no tenerlo a su lado. (…)

  • Estoy furiosa con el príncipe por haber destruido mi cuento de hadas, por haber traicionado mi amor y mi confianza.
  • Por supuesto que lo estás, -le contestó la bruja compasiva-, y ¿estás enfadada con alguien más?
  • Sí, ¡conmigo misma! -gritó. Estoy furiosa conmigo misma por dejarle que me hiciera tanto daño durante todo ese tiempo”.

Somos dueños y responsables de nuestros actos y decisiones por mucho que nos duela o no queramos verlo para no querer asumir esa responsabilidad. ¿Es posible que estemos destinados a repetir patrones familiares si no ponemos la voluntad y el foco en cambiar el guion?

  • Estaba enfadado por muchas cosas antes de que nos conociéramos y descargó su ira sobre mí sin darme siquiera una oportunidad. Utilizó el amor que sentía por él para herirme y disfrutaba con mi dolor mientras me convencía a mí misma de que no podía dejarlo.
  • La gente se convierte en víctima de víctimas cuando su necesidad de ser amada eclipsa su necesidad de ser respetada -contestó la bruja-. En suma, todo lo que consigue una persona es lo que ha decidido, ni más ni menos”.

Es posible que las personas nos sintamos atraídas por lo que conocemos, lo que nos resulta familiar y más cómodo; aunque esto signifique lucha, seguimos intentando encontrar una solución, pero ¿nos hemos preguntado el para qué de nuestras relaciones? ¿Y si nuestr@ compañer@ de viaje es alguien que nos complementa para aprender de él/ella y con él/ella a activar aquellas partes de nosotros que están dormidas y no tanto para hacer recaer en él/ella lo que nosotros mismos no nos damos?

En cada relación y en cada experiencia se nos ofrece un don inapreciable. Cuanto antes podamos verlo, antes seremos capaces de superar el dolor.

La forma en la que viviste el ayer marcó tu hoy y la forma en la que vivas hoy condicionará tu mañana -dijo la bruja-. Cada día es una nueva oportunidad para ser como quieres ser y para que tu vida sea como tú quieres que sea. No sigas atrapada en tus viejas creencias por más tiempo pues ya has visto que proceden de otras personas y de otro tiempo. (…)

Escucha con atención porque lo que te voy a decir ahora es de suma importancia: los años han pasado y los peligros también, estás a salvo para ser tú misma.

Dª Joaquina Fernández también nos lleva a analizar nuestro pasado para entender nuestro presente. Utilizar la herramienta del perdón puede convertirse en la llave para abrir el camino que nos permita aliviar la carga de nuestro pasado y tomar las riendas de nuestra vida. Diseñarla como queramos, partiendo de cero si es necesario.

¿Quieres comenzar a ser tú mismo a través de la gestión de tus finanzas? Descarga gratuítamente nuestro Ebook
21 febrero, 2019 CIBERESPACIO

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.