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61. LAS ENFERMEDADES FINANCIERAS: Dejar de soñar (VIII)

Antes de leer el post, te invito a que te sientes en un lugar cómodo y puedas deleitar tus oídos con la siguiente canción de Ludovico.

Imagina por un instante que te encuentras con un ser mágico que tiene la capacidad de hacer que se cumplan todos tus sueños, ¿con cuál de todos ellos te quedarías? ¿cómo te sientes al haber realizado?

Sin embargo, si no tenemos la suerte de encontrarnos con estos seres tan maravillosos es probable que muchos de nosotros acudamos a la imaginación para vivir nuestros sueños y no queramos salir de ella para no sufrir la angustia de darnos cuenta que no los estamos cumpliendo.

¿Qué nos ocurre en el camino como para vivir imaginándonos nuestros sueños? ¿Cuántos de nuestros sueños acabamos materializándolos?

Es posible que ante esta sensación de frustración, muchos de nosotros hayamos preferido dejar de tener sueños. Otros, hemos optado por evadirnos en nuestra mente para conformarnos con especular sobre que sentiríamos tras lograr aquello que tanto ansiamos.

Sin embargo, en ninguno de los casos tenemos en cuenta la pared que frena nuestros sueños. Hacerlo, puede implicar que nos demos cuenta de nuestra impotencia para lograr el resultado. No obstante, la ironía de la Vida nos aboca a que muchas veces nos demos de bruces con nuestra propia pared con la única pretensión de dejar de mirar el resultado y ver realmente a qué nos enfrentamos.

¿Qué pasaría si parásemos por un momento y nos sentásemos delante de la pared que obstaculiza nuestros sueños?

Es posible que tras la vorágine de emociones, empecemos a descubrir que nuestro obstáculo es el resultado de una creación mental. Y, desde ahí, podamos identificar que su esencia proviene desde lo más profundo de nuestro inconsciente. Ese, al que con sólo iluminarlo, podemos hacer que se tambalee. Durante este proceso, la Vida nos va a acompañar susurrándonos al oído que si la hemos construido, nuestra capacidad para superarla es proporcional a su altura.

Por ese motivo, el proceso es el verdadero testigo de nuestro éxito. El resultado, entonces, se transforma tan sólo en un reflejo que reconoce nuestro análisis, paciencia, aceptación y autodeterminación. Cualidades cocinadas a fuego lento como antesala de un suculento manjar: hacer realidad nuestros sueños.

Quizá el día que nos demos cuenta que la forma en la que nosotros nos tratamos a nosotros mismos es la llave de nuestra felicidad, dejemos de buscar fuera el chivo expiatorio sobre el que hacer recalar nuestra mezquindad por creernos carentes del análisis, la paciencia, la aceptación y autodeterminación necesarios para hacer frente a nuestro verdadero enemigo, nosotros mismos.

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16 febrero, 2019 REFLEXIONES

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