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59. LAS ENFERMEDADES FINANCIERAS: La queja (VII)

Como continuación a posts anteriores de enfermedades financieras, hoy analizaremos la queja.

La Real Academia Española de la Lengua define queja como “expresión de dolor, pena o sentimiento”.

Por lo tanto, a través de la queja manifestamos cómo nos sentimos ante una situación determinada. Sin embargo, nos hemos preguntado ¿para qué lo hacemos?

Quizá su utilidad sea una reminiscencia de nuestra etapa infantil. Es posible que nuestros progenitores atendieran, aliviaran o incluso solucionasen, en numerosas ocasiones, la causa de nuestro malestar. Y, de esta manera, nosotros lo incorporásemos como un instrumento para conseguir, a través del otro, lo que queremos.

Sin embargo, utilizar la queja como un instrumento para esperar que el otro solucione nuestras dificultades se acaba convirtiendo en un lastre para nuestro crecimiento personal, ¿por qué?

Porque genera una dependencia externa que acaba por distorsionar la realidad hasta tal punto que podemos desarrollar la creencia de que, nosotros, por nosotros mismos, no nos sentimos capaces de conseguir lo que queremos.

¿Y cómo se refleja en nuestra economía?

Normalmente nos quejamos de nuestros ingresos. Sin embargo, esta queja tan sólo nos recuerda nuestro sentimiento de incapacidad. La incapacidad para generar más recursos por nosotros mismos y vivir con el dinero que necesitamos para atender nuestras necesidades.

¿Cómo nos podemos ayudar?

Quizá podamos sustituir la queja por la aceptación. Ello implica tener la valentía suficiente como para reconocer nuestras dificultades. Y, desde ahí, pedir al otro no la solución, sino el apoyo  para estar a nuestro lado el tiempo necesario hasta que podamos sentirnos lo suficientemente fuertes como para avanzar. Tal vez, este sea el impulso que necesitamos para creer en nosotros y empezar a construir un camino diferente más allá de la queja.

 

En una sociedad que nos exige que vivamos de manera acelerada, la rapidez y las demás dependencias nos adormecen al punto de hacernos insensibles a nuestros sentimientos. En estas condiciones, nos resulta prácticamente imposible permanecer ligados a nuestro corazón

Jack Kornfield

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31 enero, 2019 REFLEXIONES
2 Comentarios
  1. No lograría estar más de acuerdo… conforme lo leía, me parecía un post repleto de lógica y sensatez.

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