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56. LA PRINCESA QUE CREÍA EN LOS CUENTOS DE HADAS: La mejor decisión no siempre es la más fácil. El Camino de la Verdad. (VII)

Bajo la frase “tú debes ser el cambio que quieres ver en el mundo”, en el post anterior, nos acercamos, a través del silencio y la escucha, a nuestro vacío interior con la finalidad de poder atenderle y caminar hacia nuestra felicidad.

“Es mejor ceder que rendirse, -dijo Doc. Uno se rinde ante la desesperación y cede a la aceptación. La aceptación de las cosas que no se pueden cambiar. (…) No se puede huir de los problemas al igual que no podemos deshacernos de nuestra propia sombra. Huir de algo no es la solución, sólo podemos ir hacia, -explicó Doc.”.

La aceptación de quienes somos y de cómo son los demás, quizá nos llevaría a un estado de descanso y menor confrontación. Cambiar a los demás no es una opción. ¿Seríamos capaces de vivir, aceptando que, es probable, que los demás vayan a seguir diciendo y haciendo lo mismo?

  • No me siento con fuerzas, -contestó la princesa. Estoy cansada aunque aún tiemblo, me enfado y…
  • Y seguirás sintiéndote agotada, nerviosa y enfadada hasta que decidas si quieres quedarte o marcharte y consigas estar en paz con la elección que hayas tomado. (…)
  • Pero Doc, todavía le amo -dijo-, aunque la lista de factores en contra sea más larga.
  • El amor le hace a uno sentirse bien. Si no es así, no es amor. Si sientes dolor muchas más veces que felicidad, no es amor. Es algo más que te obliga a estar encerrada en tu propia cárcel, incapaz de ver que la puerta hacia la libertad está delante de ti abierta de par en par”.

¿Nos hemos preguntado si estamos en el sitio y lugar donde queremos realmente estar? Es posible que el miedo a las consecuencias del cambio, como la incertidumbre, lo desconocido o la soledad, nos lleve a creer que estamos bien. Tal vez la comodidad de lo conocido sea nuestro escudo protector para no avanzar y crecer como persona. ¿Quizá no sintamos el dolor suficiente como para plantearnos hacer algo distinto?

  • Sé que debo irme pero, ¿a dónde voy?, preguntó la princesa.
  • Seguirás por el camino de la Verdad, -contestó Doc.
  • ¿Significa eso que ya estoy en él? ¿Por qué no vi el camino?
  • Estaba allí pero, con frecuencia, uno se da cuenta cuando lleva un largo trecho recorrido. Uno no ve lo que no está dispuesto a ver.”.

¿Cuántas veces nos ocurre que conocemos lo que es mejor para nosotros pero no le hacemos caso hasta cuando, en ocasiones, es demasiado tarde? ¿Qué pasaría si encontrásemos la utilidad a la “vocecilla” que a diario nos habla? ¿Tomaríamos una decisión diferente a la que venimos ejecutando?

  • Cada uno debe encontrar su propio camino. Tu corazón sabe cuál es el camino.
  • Mi corazón quiere que vuelva a casa, -le dijo la princesa. En realidad, no estoy segura de que tenga mucho sentido todo esto.
  • La verdad da sentido a todo.
  • Eres muy sabio, Doc. Debes saberlo todo sobre la verdad, ¿por qué no me lo cuentas para no tener que ir en su busca?
  • Nunca se puede aprender la verdad en boca de los demás. Cada uno debe descubrirla por sí mismo”.

Este es el siguiente escenario con el que nos podemos encontrar ante algo nuevo ¿cuántas veces acudimos a los demás para que nos resuelvan el problema, para que nos enseñen cómo se hace? Demostrarnos a nosotros mismos que también somos capaces es una actividad enriquecedora. Nos permite ser independientes y comprobar que también podemos, con mayor o menor dedicación, esfuerzo, etc., pero finalmente lo conseguimos. ¿Nos hemos preguntado si no querer hacerlo por nosotros mismos, es para seguir en la comodidad del mundo conocido y, una vez más, no querer crecer?

  • ¡No voy a ir a ninguna parte! -gritó Vicky-. No tenemos que dejar al príncipe. Le convenceré de que le amamos y de que le necesitamos; él nos tomará en sus brazos y nos dirá que lo siente mucho, que ha sido un grave error. Todo volverá a ser perfecto.
  • ¡Oh, mi pobre y dulce Vicky! Se acabó, -contestó Victoria haciendo un gran esfuerzo.
  • No, no. No se ha terminado, ¡no puede ser!, ¡nunca!, ¿me oyes? -gritaba Vicky histérica-. Me moriría sin él.
  • No, Vicky, te morirías con él… y yo también.

Varias veces, en el carruaje de vuelta al árbol en el que Doc aguardaba, la princesa le había pedido al cochero que diera la vuelta y se dirigiera a casa. No era extraño que Victoria dudara de la decisión de irse mientras Vicky la asustaba con sus gritos advirtiéndole que iban a sentirse perdidas y aterrorizadas sin el príncipe, que nadie iba a quererlas ni amarlas de nuevo y que iban a pasar los años tristes y solas para terminar sus días en la más absoluta soledad”.

No podemos olvidar las resistencias que podrán emanar ante cualquier cambio en el que no tengamos la certeza de que el resultado será el deseado. Nuestros mayores miedos volverán a aflorar antes de tomar la decisión, durante e, incluso, después de haberla tomado. El miedo al abandono, el miedo a no ser queridos, o el miedo a no ser reconocidos ¿Y si traspasar nuestro mayor temor es la palanca que nos permitiría abrirnos a nuestro mayor aprendizaje?

  • Puede que sea un comienzo pero me da la impresión de que es mi fin -dijo la princesa con tristeza. Es muy difícil creer que exista algo más que se pueda desear.
  • Sí que lo hay, princesa -contestó Doc-. Aunque te resulte difícil creerlo ahora, puedes volver a tener ilusión por muchas cosas…pues, cuanto más sufres, más oportunidades tienes.
  • ¿Oportunidades? ¿Para qué?
  • En tu caso, para tener una vida maravillosa. Hoy es el comienzo de la tuya. (…) La verdad se hace más evidente conforme se avanza por el camino. (…) De hecho, aprenderás el secreto del verdadero amor…el que has estado soñando toda tu vida.
  • ¡Es lo que más deseo en el mundo!
  • Lo conseguirás. Adelante, y planta las semillas de la verdad para que crezcan la paz, el amor y la felicidad en tu corazón”.

Si pensamos que hacer frente a nuestra propia aceptación e independencia nos lleva al dolor, pero actualmente vivimos infelices inmersos en el sufrimiento, ¿qué podríamos perder al iniciar un camino diferente? Tal vez, iniciar el camino de la aceptación nos lleve a ser seres independientes y, desde ahí, empezar a fluir con la vida ¿merece la pena intentarlo?

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12 enero, 2019 CIBERESPACIO
2 Comentarios
  1. Como bien dice el refrán *mas vale lo malo concido, que lo “supuestamente” bueno por conocer**, en esta vida solo hay que tener mucha paciencia, el tiempo lo cura todo, y saber perdonar todo , pues aunque tarde , se dan cuenta del mal que te han hecho e intentan arreglarlo.

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