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53. LAS ENFERMEDADES FINANCIERAS: La ausencia de utilidad más allá de uno mismo (V)

En línea con los anteriores post, hoy, reflexionamos sobre la utilidad del dinero a través de un cuento cuyo autor se cree desconocido,

“Un hombre rico, empresario, bien vestido, ropas caras y talante derrochador, iba paseando por el puerto, cuando se encuentra con un modesto pescador. El pescador trabajaba en sus redes y en su pequeña barca, y tenía un cubo lleno de un montón de peces recién pescados. El rico empresario le preguntó:

– Óigame, ¡usted tiene mucha maña! ¡Parece un pescador muy bueno! Usted sólo y con esta pequeña barca ha pescado muchos peces. ¿Cuánto tiempo dedica a la pesca?
El pescador respondió:

– Pues mire usted, yo la verdad es que nunca me levanto antes de las 8:30. Desayuno con mis hijos y mi mujer, acompaño a mi familia al cole y al trabajo, luego voy tranquilamente leyendo el periódico hasta el puerto, donde cojo mi barca para ir a pescar. Estoy una hora u hora y media, como mucho, y vuelvo con los peces que necesito, ni más ni menos. Luego, voy a preparar la comida a casa, y paso la tarde tranquilo, hasta que vienen mis hijos y mi mujer y disfrutamos haciendo juntos los deberes, paseando, jugando. Algunas tardes las paso con mis amigos tocando la guitarra.

– ¿Entonces me dice que en sólo una hora ha pescado todos estos peces? ¡Entonces usted es un pescador extraordinario! ¿Ha pensado en dedicar más horas al día a la pesca?

– ¿Para qué?

– Pues porque si invierte más tiempo en pescar, 8 horas, por ejemplo, usted tendría 8 veces más capturas, y ¡así más dinero!

– ¿Para qué?

– Pues con más dinero usted podría reinvertir en una barca más grande, o incluso contratar a pescadores para que salgan a faenar con usted, y así tener más capturas.

– ¿Para qué?

– Pues con este incremento de facturación, ¡su beneficio neto sería seguro envidiable! Su cash flow sería el propicio para llegar a tener una pequeña flota de barcos, y así, hacer crecer una empresa de pesqueros que le harían a usted muy muy rico.

– ¿Para qué?

– ¿Pero no lo entiende? Con este pequeño imperio de pesca, usted sólo se tendría que preocupar de gestionarlo todo. Usted tendría todo el tiempo del mundo, para hacer lo que le venga en gana. No tendría que madrugar nunca más, podría desayunar cada día con su familia, podría acompañar a los niños al cole, jugar con ellos por la tarde, tocar la guitarra con sus amigos…

El pescador respondió, ¿acaso esto no es lo que ya tengo?”

A través de esta conversación podemos concluir que el camino vital que se plantean tanto el empresario como el pescador, si bien difiere en la forma, converge en el resultado: tener la libertad suficiente para disponer de su tiempo.

Así, por su parte, el empresario se siente realizado a través del éxito empresarial que supondría llegar a crear una empresa de pesqueros. Y esta circunstancia, le permitiría sentirse ganador del derecho a descansar y disponer de su tiempo.

Por su parte, el pescador, se siente partícipe de ese derecho sin necesidad de obtener un determinado resultado. De esta manera, se reconoce poseedor de la libertad suficiente como para disponer de su tiempo y nutrirse de un cómodo día a día cerca de su familia y amigos.

Sin embargo, ¿qué pasaría en nuestra vida si nos planteásemos la utilidad de nuestra vida más allá de nosotros mismos? ¿Viviríamos por y para el éxito empresarial? ¿Nuestra desmotivación social nos llevaría a vivir en el día de la marmota?

Quizá pensar más allá de nosotros mismos en nuestro día a día sea el primer paso para ejercitar la empatía y la comprensión. Tal vez, al hacerlo, podamos desvelar el sentido de nuestra vida al vernos como parte de un sistema donde cada ser humano tiene un papel crucial para que el sistema funcione. Descubrirlo, depende únicamente de nosotros mismos.

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19 diciembre, 2018 REFLEXIONES
2 Comentarios
  1. Aplicaria a esta bonita historia la frase de ** sé feliz con lo que tienes**, no hay que complicarse la vida.

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