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45. NUESTROS PADRES: El instrumento para armonizar las dos partes de nuestro ser

Como seres humanos, compartimos una esencia común: emprendemos un camino, llamado Vida, que nos expone a afrontar las mismas situaciones transcendentales tales como el nacimiento, la muerte, la relación con nuestros allegados, el amor, el sentido de nuestra existencia…

Entonces, ¿qué sucede en nuestra vida cuando nos desconectamos de esa esencia común?

Nos centramos en la diferente forma en que gestionamos tales situaciones. Y, normalmente, acudimos a la forma para acercarnos a unos seres humanos y separarnos de otros. Sin embargo, en esta actuación, es posible que no tengamos en cuenta que formamos parte de un sistema más grande que nosotros mismos. Y, la principal consecuencia es que, nuestras acciones, al incidir en el sistema, nos repercutirán más pronto que tarde.

En este punto, nos resultaría útil acudir a nuestra infancia para entender los motivos de por qué hemos decidido aislarnos de según qué personas del sistema. E incluso, en determinados momentos, las atacamos, reformamos o criticamos con el objeto de que desaparezcan esos comportamientos inapropiados.

¿Hemos pensado qué influencia han tenido nuestros padres en la construcción de la forma que tenemos de ver el mundo?

En los primeros años de nuestra vida, hemos aprendido todo de ellos. Además, de manera inconsciente. Aprendimos casi sin quererlo. Sin poner una intención en las consecuencias de nuestros aprendizajes. De hecho, es posible que hayamos cogido a uno de nuestros padres como modelo de éxito. Y, desde ahí, es posible que hayamos replicado su forma de mirar, su forma de tocar, su forma de expresarse, de moverse…

¿Y qué ocurre con el otro padre, con aquél del que también aprendemos pero que no hemos tomado como modelo?

Es posible que, para ser aceptados, intentemos que los comportamientos aprendidos salgan lo menos posible en nuestro día a día. Sin embargo, actuar así implica que no nos damos cuenta del sistema que hemos creado dentro de nosotros mismos. En él, hemos construido una relación interna entre dos partes de nuestro ser, basada en cómo veíamos a nuestros padres y aderezada en cómo nuestros padres se interrelacionaban entre sí. De esta manera, nos hemos impregnado de experiencias en las que nuestro modelo paterno acudía a la mirada crítica para no aceptar un comportamiento del otro; acudía a la culpa para cercenar el comportamiento del otro o acudía a la sumisión ante el poder y fuerza infringido.

De esta manera, hemos ido construyendo la relación entre nuestro/a niño/a y nuestro/a padre/madre internos. Y, en función de nuestra preferencia, algunos nos hemos empeñado en vivir como Peter Pan y otros hemos preferido hacernos mayores y responsables antes de tiempo.

Así, hemos dejado de comprendernos para priorizar una parte al entender que esa es la apuesta ganadora, la que nos va a permitir crear una imagen merecedora de amor.

Sin embargo, ¿nos hemos dado cuenta de que formamos parte de un sistema? ¿Nos hemos dado cuenta que si una parte de nuestro sistema no se siente en armonía, generará una tensión más pronto que tarde porque necesita ser atendida? ¿Es posible que parte de nuestro malestar venga dado porque no estamos teniendo en cuenta a esa parte que necesita ser atendida?

Es posible que el miedo a no sentirnos amados, nos dificulte la labor de integrar ambas partes de nuestro ser. Y, por ello, es clave que realicemos una labor consciente de integración del padre/madre menos favorito/a. Necesitamos aprender a comprenderlo. Y, desde ahí, poder amar la parte de nosotros mismos a la que nos recuerda.

Acudir a la comprensión, nos va a permitir sentir que también es un ser humano y que comparte con nosotros la misma esencia común. Entender que también pasó por el mismo proceso que nosotros y que lo hizo con la mejor de las intenciones. Quizá, al empezar a atender sus necesidades sus reacciones para con nosotros también sean diferentes evidenciándonos el llamado Efecto mariposa.

En este punto, la letra de la canción Mírame de Ramón Melendi nos ayuda, al proponer el acercamiento entre las dos partes de nosotros mismos.

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25 octubre, 2018 CIBERESPACIO

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