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41. EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA: El castillo de la voluntad y la osadía (V)


En el último post, concluimos que el autoconocimiento es la llave que permite abrir la puerta del amor a uno mismo. Al amarnos podemos adentrarnos en el castillo de la voluntad y la osadía.


Hacia el amanecer del día siguiente, el Caballero llegó al último castillo. Era más alto que los otros y sus muros parecían más gruesos. Cuando estaba a medio camino se abrió de golpe la puerta del castillo y un enorme dragón surgió de su interior echando fuego por la boca. El Caballero se paró en seco.

Comprendernos nos permite darnos cuenta del proceso que nos ha llevado al momento presente. Amarnos implica acompañar a la parte menos grata de nosotros. Acoger los dragones que asolan nuestra mente y oscurecen la luz que emana de nuestra esencia. ¿Nos hemos planteado en qué momentos aparecen nuestros dragones internos?

  • ¿Qué haces en el castillo de la voluntad y la osadía? –preguntó el Caballero.
  • ¿Hay algún sitio mejor donde yo pueda vivir? Soy el dragón del miedo y la duda. Estoy aquí para acabar con todos los listillos que piensan que pueden derrotar a cualquiera simplemente porque han pasado por el castillo del conocimiento.

El Caballero dio media vuelta y cruzó el puente levadizo corriendo en retirada.

Huir ante nuestros fantasmas es un maravilloso instrumento de supervivencia. Sin embargo, al mismo tiempo, nos aboca a la infelicidad. Como seres humanos, somos seres completos. La función de cada uno de nuestros dragones es recordarnos la necesidad de realizar un aprendizaje. ¿Nos hemos preguntado qué necesitamos aprender para seguir creciendo personalmente?

El Caballero empezó a escuchar una vocecilla en su conciencia.

  • ¿Cómo te soportas si no tienes la voluntad y la osadía de poner a prueba el conocimiento que tienes de ti mismo?
  • ¿Tú crees que el conocimiento de uno mismo puede matar al dragón del miedo y la duda? – preguntó el Caballero.
  • Por supuesto. El conocimiento de uno mismo es la verdad.

La voz de nuestra conciencia (normalmente de manera poco agradable) nos suele azuzar para que mantengamos nuestra disposición de seguir avanzando. Leer entre líneas su discurso nos va a permitir darnos cuenta de su mensaje: ella cree en nuestra capacidad para superar nuestros miedos y dudas.

El Caballero dirigió la mirada a través del puente hacia donde se encontraba el dragón. Con el pensamiento en la mente de que el dragón sólo existía si él creía que existía, el Caballero inspiró profundamente y, con lentitud, volvió a atravesar el puente levadizo. El dragón fue a su encuentro, bufando y echando fuego. Esta vez, el Caballero siguió adelante. Sin embargo, el coraje del Caballero no tardó en comenzar a derretirse ante las llamaradas del dragón. Con un grito de temor y angustia, dio media vuelta y salió corriendo.

La voluntad es la capacidad humana para concretar libremente nuestros objetivos. Ponernos en marcha, activa nuestra voluntad. Desarrollarla, es un arte que se consigue al seguir focalizado en nuestros objetivos y aprender de nuestros errores, ¿cuántas veces hemos procrastinado nuestros objetivos por no tener la voluntad suficientemente desarrollada?

  • Estoy harto de intentar comprender el significado de las cosas. Prefiero quedarme sentado en el arroyo y descansar.
  • Mira, si te enfrentas al dragón, hay una posibilidad de que lo venzas. Si no te enfrentas a él, es seguro que él te destruirá. –dijo su voz interior.

El Caballero se puso en pie de mala gana, inspiró profundamente y cruzó el puente levadizo una vez más. El dragón le miró incrédulo. Era un tipo verdaderamente terco. Esta vez el Caballero que marchaba hacia el dragón era otro. Una y otra vez se repetía “el miedo y la duda son ilusiones”. El dragón lanzó gigantescas llamaradas contra el Caballero una y otra vez. Sin embargo, no lograba hacerlo arder. A medida que el Caballero se iba acercando, el dragón se hacía más pequeño hasta que alcanzó el tamaño de una rana. Una vez extinguida su llama, el dragón comenzó a lanzar semillas de la duda. Tampoco lograron detener al Caballero. El dragón se iba haciendo cada vez más pequeño a medida que continuaba avanzando con determinación. De repente, el dragón apenas podía hablar.

  • ¡He vencido! –exclamó el Caballero victorioso.
  • Quizás esta vez, pero regresaré una y otra vez para bloquear tu camino dijo el dragón. Y desapareció.

Cumplir nuestro objetivo a pesar de nuestros dragones internos favorece que desarrollemos la confianza y seguridad en nosotros mismos. Sin embargo, la vida testeará ambas al someternos a circunstancias que impliquen volver a enfrentarnos a nuestros demonios internos. Quizás, acudir al amor para acompañarnos en este proceso nos ayude a alejarnos de la crítica. Y, desde ahí, poder comprender que todos nosotros compartimos el mismo proceso y lo que nos diferencia es el lugar en el que nos hemos quedado estancados.

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26 septiembre, 2018 CIBERESPACIO

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