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37. EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA: El ultimátum (I)


Está novela nos adentra en un viaje a nuestro interior para ayudarnos a conectar con nosotros mismos


El Caballero de la armadura oxidada es una novela del escritor estadounidense Robert Fisher de la que se han vendido más de un millón de copias en todo el mundo.

La novela discurre en un contexto medieval. El protagonista: un valiente caballero ofuscado en matar dragones y rescatar damiselas. La fama de sus éxitos descansaba en su armadura que cuidaba con esmero.

Ante tal reconocimiento, el caballero se erigió como un hombre bueno, amoroso y generoso cuyo destino era luchar contra sus enemigos que eran malos, mezquinos y odiosos. Era tal la identificación con esta causa que decidió dejar de quitarse la armadura. Sin embargo, su mujer, Julieta y su hijo Cristóbal le dieron un ultimátum: o la armadura o ellos.

Robert Fisher utiliza la novela como un medio a través del cual poder adentrarnos en nuestro mundo interior. Y, para ello, cuestiona la necesidad del ser humano de crear un personaje que utilizamos para relacionarnos con el mundo exterior.

Y, en este punto, cabe plantearse, ¿de qué necesitamos protegernos tanto como para ponernos una armadura hasta el punto de no querer quitárnosla?

La novela nos hace reflexionar sobre las consecuencias de crear un personaje. Desde la buena intención que nos otorga la inocencia de la niñez, y fomentado tanto por los hábitos familiares como por las experiencias personales de cada uno, construimos nuestro propio personaje para satisfacer nuestras necesidades emocionales. Al no darnos cuenta de este proceso carecemos de la madurez suficiente como para dejar de esperar que el exterior resuelva nuestros problemas internos.
Con el paso del tiempo, nos acabamos identificando con nuestro personaje. Creemos que solamente a través de él podremos satisfacer nuestras necesidades emocionales. Por este motivo, destinamos nuestras fuerzas a criticar a todo aquél que ose poner en tela de juicio nuestra creación mental. La consecuencia: nos cerramos a la vida al volvernos intolerantes a todo aquello que difiera de nuestra forma de ver las cosas.

Sin embargo, no resulta fácil darnos cuenta que esta identificación con nuestro personaje es una armadura pesada. Nos aparta de aprender a ser lo suficientemente flexibles como para aceptar las circunstancias que nos rodean. Y es posible que, en algún momento, sintamos que la vida poco a poco nos va arrinconando hasta dejarnos sin salida. O decidimos quitarnos la armadura o acabaremos exponiéndonos a perder la batalla.

En este punto, ¿cuál sería nuestra decisión?

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29 agosto, 2018 CIBERESPACIO
2 Comentarios
  1. Es mejor no ponerse nunca la armadura, para no tener el problema de quitartela, la vida hay que sobrellevarla segun viene, y saber como actuar en cada momento, siendo uno mismo.

    • Plantearnos la aceptación como medio para afrontar las circunstancias es maravilloso. Complementarla con la reflexión nos ayudará a comprender a quien haya decidido ponerse la armadura.

      Gracias por leernos.

      Un saludo desde MCF

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