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32. FILMOTECA: La pasión de Cristo


La categoría de artículos llamada filmoteca, tiene como objeto analizar aquellas películas conectadas con hechos reales para identificar un aprendizaje que nos sea útil en nuestro día a día


La Pasión de Cristo (también conocida como La Pasión)​ es una película dramática estadounidense de 2004 dirigida por Mel Gibson quien obtuvo el Oscar al mejor director.

Si bien la crítica sobre la película estuvo muy divida, la esencia de la película tiene por objeto plantearnos la figura de Jesús y el contenido de su mensaje.

La película nos muestra un hombre que pone su vida al servicio de su causa. Y, a través de ella, nos hace reflexionar sobre la capacidad del hombre para conectarse, a través de la espiritualidad, con lo divino. Sin embargo, la película pone en evidencia que el contexto social en el que lo hizo no estaba suficientemente preparado para abrirse a la comprensión de su mensaje. Quizá por ese motivo y por la forma en la que Jesús vivió y afrontó esta circunstancia, su figura haya dejado huella en la humanidad.

Tal y como hemos indicado, Jesús, nos hace de espejo para reflejarnos una parte que todos compartimos: la capacidad de conectarnos con lo divino. Nos sugiere que, como seres humanos, somos un instrumento. Y que, como instrumento, cada uno de nosotros somos libres para decidir qué notas del camino queremos tocar.

En el ejemplo de Jesús, las notas que decidió tocar tuvieron un cariz ciertamente melancólico. Aceptó el dolor y el sufrimiento como las principales consecuencias de su elección. De hecho, esta forma que adoptó para afrontar su camino, ha sido la huella indeleble que su figura ha dejado en nuestra memoria. Quizá esa fuera la finalidad de su elección. Recordarnos que sea cual sea la decisión que tomemos, en nuestro camino existirán circunstancias no favorables que testeen la realidad de nuestra elección. Y por ello, de una manera u otra, vamos a necesitar abrirnos al aprendizaje si queremos continuar por el camino elegido.

De esta manera, si, en algún momento del camino decidimos dar la espalda a nuestra causa para seguir los pasos de nuestros miedos, la película nos deja intuir las posibles consecuencias de caer en la tentación. Judas, después de traicionar a Jesús, tuvo que enfrentarse a los demonios de su conciencia. Pedro, después de renegar de Jesús, decidió huir compulsivamente de sí mismo ante las sombras que empezaron a asolar su alma. Pilatos, se lavó las manos a pesar de encontrar a Jesús inocente. Sin embargo, el contacto con la mirada de su mujer le recordaba la fragilidad de su alma. Caifás, principal instigador de la conspiración de la muerte de Jesús, se vio azotado por el miedo a su autoridad cuando su templo empezó a resquebrajarse…

Por ello, sea cual sea la decisión que tomemos, debemos estar preparados para gestionar las consecuencias de nuestros actos. Hacerlo, es un acto de madurez personal al convertirnos en responsables de nuestra vida.

Jesús, como ser espiritual que fue, nos inspiró para que cada uno de nosotros abriésemos nuestra conciencia a una vida más allá de lo tangible. Lo que hace especial la figura de Jesús, fue la forma en la que lo hizo. Sin embargo, a lo largo de la historia, personajes como Mahoma, Confucio o Buda, ampliaron los diferentes puntos de vista en que nos podemos conectar con lo divino. Así, la diversidad de la forma en que podemos andar el camino va a favorecer que cada uno de nosotros podamos conectarnos con la unidad de la experiencia divina. El reto aquí es permanecer suficientemente conectados con nuestro espíritu para estar en disposición de aprender de los desafíos que la vida ponga en nuestro camino.

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28 julio, 2018 CIBERESPACIO
4 Comentarios
  1. Deduzco que el peor pecado de la humanidad es la ENVIDIA, en cuanto alguien destaca un poco, se lo quitan de enmedio, Jesus tenia al pueblo con el, » domingo de ramos», y tambien se desprende de esta leccion » que todo el que hace mal, lo paga», por todo ello, no hay que detacar para vivir tranquilo.

    • Gracias por tu reflexión. La envidia, al igual que cualquier otra enfermedad del alma, acaba generando un conflicto en el que ninguna de las partes implicadas ganan. Quizá, el ejemplo de Jesús pueda ayudarnos a entender que la luz que emanamos no puede apagarse a pesar de que determinadas personas se empeñen en conseguirlo.
      Un saludo desde MCF

  2. Muy interesante, gracias por compartirlo 🙂

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