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28. EL PODER DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Muchos de nosotros vivimos pensando que tenemos la capacidad de controlar las circunstancias que nos rodean. Sin embargo, en algunas ocasiones hemos vivido situaciones (una enfermedad, una pérdida de un ser querido, un despido…) donde la realidad nos abofetea de tal manera que hace que pongamos en tela de juicio nuestra capacidad de control.

En estos casos, el miedo se apodera de nuestra alma de tal forma, que la persona llega a cuestionarse el pasado con el objeto de encontrar una causa a la que echar la culpa de la situación que está viviendo en el presente. Asimismo, la incertidumbre que arroja la nueva situación domina nuestro ego (ese pequeño héroe que pensaba haber creado su realidad sin fisuras) provocando una agitación de nuestro mundo emocional al no saber cómo resolver el problema al que nos enfrentamos. De hecho, a partir de ese momento, la incertidumbre pasa  a convertirse en un incómodo compañero de viaje cuando la noche acecha.

En este punto, necesitamos acudir a la comprensión para entender que nos enfrentamos a una nueva situación, poco o nada conocida, y, por ende, adentrarnos en un proceso de aprendizaje. Proceso, que conlleva tiempo para ir experimentando cómo enfrentarnos a la nueva situación.

En el pasado, hemos construido nuestro comportamiento a través del proceso causa y efecto (es decir, que si me comporto de una determinada manera, obtendré una recompensa y viceversa). Sin embargo, después de 10, 20 o 30 años haciendo lo mismo, de repente, descubrimos, con incredulidad, que a pesar de haber modulado nuestro comportamiento en función de las circunstancias, no resulta útil en cualquier contexto. ¿La consecuencia?, hemos ofrecido nuestro poder a las circunstancias, a la relación causa-efecto. Nos hemos preocupado en perfeccionarnos a nosotros mismos sin tener en cuenta la diversidad de situaciones a las que podemos enfrentarnos. De esta manera, hemos salido al mundo aceptando y comprendiendo a aquellos que funcionan como nosotros y criticando y desterrando a todo aquel que ose hacer frente a nuestra manera de ver el mundo.

Esta situación de crisis personal no es más que una oportunidad que la vida nos ofrece para incorporar aprendizajes que permitan conectarnos con nuestro poder personal. Conectar con nuestro propio poder va a ayudarnos a contactar con nuestro interior y, desde ahí, expresar lo que somos independientemente de las circunstancias. Para ello, necesitamos comprometernos con una causa (el cambio climático, la deforestación, el conocimiento personal…) con la que sentirnos en sintonía concibiendo el proceso como el camino en virtud del cual ponemos en marcha nuestra causa. ¿Y qué ocurre con el resultado de nuestras acciones? Quizá, entender el resultado como un test a través del cual medimos el cumplimiento de nuestra causa nos permita desapegarnos de sus efectos.

Por ello, si bien, vivir como observadores del mundo nos proporciona cierta comodidad, recuperar nuestro poder personal es vital para superar las barreras de nuestro ego y comprender el verdadero motivo por el que estamos aquí.

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29 junio, 2018 CIBERESPACIO

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